Un negocio se le cayó y lo obligó a repensar el mercado. Así fue que Jorge Schainman comenzó vendiendo pizzas callejeras y luego abrió una cadena de restaurantes que hoy son Hot Burguer.

Muchas de las grandes historias de éxito provienen de un desacierto o de una crisis externa donde la creatividad y el deseo de superar adversidades impulsan a las personas. Así es la historia del empresario gastronómico Jorge Schainman, fundador y presidente de Hot Burger. Schainman se formó en Brasil como técnico avícola, continuó el legado de su padre en una granja de aves. “Teníamos primero gallinas ponedoras y después pollos de engorde; esto fue hasta mediados de 1998 aproximadamente” cuenta Schainman.

Una vez inmerso en este campo sufrió la primera debacle: el precio del pollo estaba por los suelos y tuvo que repensar su modelo de negocio. Por eso en el año 2000 creó su primer emprendimiento: Tropical Chicken, que nació junto a 4 socios. Los primeros meses auguraban éxito con buenas ventas pero la crisis de ese año caló hondo y 2 de ellos decidieron abandonar el proyecto cuando ya tenían cuatro locales instalados. Este acercamiento al rubro gastronómico marcó el camino a seguir, como confiesa el empresario: “tenía que hacer algo, si me fue mal en esto lo que seguía tenía que ser algo novedoso, fue así que hicimos los carritos de pizza y fueron todo un suceso”. Este segundo emprendimiento llamado Pizza Móvil Hot, fue el inicio para posicionarse como un referente de la comida rápida en Santa Cruz e inició de manera más informal con carritos ambulantes que ofrecían un diferenciador de precio bastante considerable de 10 a 1.


“Nuestras pizzas costaban 5 bolivianos cuando entonces la pizza se la comía normalmente a un precio de 50 bolivianos y no era muy popular”. En estos carritos que contaban con un horno a gas se calentaba la masa y se derretía el queso. Se puede decir que Hot popularizó la pizza como comida rápida masiva. Las pizzas eran hechas en el centro de producción ubicado en la avenida Alemana entre tercer y cuarto anillo donde se hacía la masa y se prepraban las distintas opciones de sabores para luego distribuirlas a los 5 puntos estratégicos en las principales, por entonces, rotondas de la ciudad sobre el segundo anillo para saciar el hambre de los transeúntes.

Como toda buena idea suele ser copiada, la competencia de otros carros ambulantes de pizza emergió e hizo que la marca se decidiera por diversificar la oferta, añadiendo un clásico de la comida rápida cruceña, sándwich de lomito: pan francés, carne seleccionada y una salsa secreta pero conservando lo que tanto había fidelizado a los clientes, un precio accesible para todo bolsillo. Lo que hace más de 15 años comenzó costando 6 bolivianos ahora cuesta 10, menos del 50% de inflación que comparado con otros productos del rubro es bastante bajo.


El crecimiento acelerado de Santa Cruz hizo que el negocio de los carritos ambulantes se estancara, por lo que decidió formalizar el negocio y establecer locales fijos; para 2005 ya contaba con sus dos primeros restaurantes rebautizados como Hot Burger  para ofrecer comodidad a sus clientes. Actualmente la cadena cuenta con 12 locales: 11 en Santa Cruz y uno en Montero, en algunos casos los locales son alquilados y otros son propiedad de la marca lo que implica un patrimonio extra. La localización de los locales no es casual y está basada en un estudio de mercado que identificó la gran aceptación de los productos en toda la ciudad por lo que la presencia en los cuatro puntos cardinales era primordial. La expansión al norte significa poder abarcar otros municipios. Lo que comenzó con 5 trabajadores preparando y horneando pizzas ahora son más de 100 trabajadores en todas las sucursales.

El local de Montero tiene 2.400 metros cuadrados, con 1.400 metros de construcción y una capacidad para 400 personas sentadas. Cuenta con el mayor parque de diversión para niños de Bolivia. Se trata de una sala con 3 parques amplios. Cuenta con autoservicio y arquitectónicamente llama la atención de quien circula cerca. “Hemos apuntado a darle a una ciudad como Montero un producto de muy alto nivel, que pensamos que, por su desarrollo y crecimiento, tiene que cubrir nuestra expectativa puesto que es el centro del norte integrado, está Warnes que se va a juntar con Montero, y Montero con Saavedra, Minero, y toda esa zona, que pensamos que a futuro va a crecer muchísimo. Para este nuevo local, invertimos un millón de dólares.” Él considera que la clave del éxito de su marca es dar opciones a las familias numerosas y de diversos gustos que pueden disfrutar sin privarse por precios. En una de las sucursales se puede observar una mesa en la que una señora come una lasagna mientras su esposo devora un clásico lomito; uno de los niños termina su pizza y corre al parque de diversiones para deslizarse por el tobogán; mientras que la hija mayor prefiere la ensalada César. El tema de tener un menú variado hace que sus costos operativos sean más altos puesto que requiere de gente especializada para la producción de cada tipo de comida, dado que no es lo mismo hacer una lasagna que hacer pollo a la brasa o usar la plancha. Cada día se trabaja en perfeccionar el producto y ampliar aún más el menú, por ejemplo, la novedad es un pollo que en vez de ser cocido a la leña se hace al carbón. Además del éxito de su cadena de restaurantes, el empresario cruceño tiene acciones en la reconocida marca americana Hard Rock Café, y cuenta que las principales diferencias son las exigencias de la franquicia “Lo bueno es que se trabaja mucho en el servicio, eso es lo que más hemos experimentado. Hay que vender un buen servicio. A uno le gusta estar siempre bien atendido en todos lados, esa es la clave”. Tienen pensado expandirse a nivel nacional, pero a modo de franquicia, por lo que la experiencia de manejar una gigante mundial ha sido una experiencia enriquecedora. “Cuando uno está inmerso en este tema de gastronomía, tiene mucho que aprender siempre, y qué mejor que aprender de una marca tan fuerte”.

Desde hace un par de años están puliendo el manual de franquicias para la expansión incluso internacional: “Realizamos negociaciones con algunas personas interesadas y la idea es incluso si algún inversor extranjero se anima, cruzar fronteras”, añade. Para concluir indica que cuando uno hace lo que le gusta, sobre todo en este rubro, nada sale desabrido.  “Hay que crear siempre un buen ambiente de trabajo, cuando vos estás feliz no es un trabajo, eso es una suma de energía y la gente lo ve”.

FUENTE: http://www.forbesbolivia.com/article/hot-crisis.html

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